| El Sacamantecas |
[
Thursday
Apr 27th '06 @ 01:38
] |
Una entrada de transición. Pero he encontrado esta historia por ahí y me ha dejado bastante impresionado:
Díaz de Garayo, "El Sacamantecas"
Hay entre los dos una corta discusión. No consiguen ponerse de acuerdo. El hombre está obcecado y se pone violento. Tal vez ella, con el olfato de tantos años de ejercer como "chamicera" peripatética, debiera haber detectado el peligro. Por una vez, tendría que haber puesto su seguridad por encima de las pocas monedas que vale su cuerpo. Pero ya es tarde: sin que la mujer pueda preverlo, el hombre –de buen talle, fuerte y ancho de hombros– le echa las manos al cuello en una tenaza mortal. Aprieta sin aflojar, mientras la mujer trata de zafarse, cada vez con menos fuerza. Su cara se hincha, y sus piernas patalean en el aire hasta que se escucha un chasquido casi imperceptible. Queda colgada de las manos del hombre como una muñeca rota. Entonces el criminal la deposita en el suelo con algo parecido a la ternura, como si quisiera prodigarle los cuidados que en vida le negó. Por un momento la deja tendida sobre la tierra y la observa. En seguida, preso de un repentino furor, procede a quitarle violentamente las ropas. Con un rasgo brutal de animalidad, la viola y, envuelto en la efervescencia de su acción, la desgarra el vientre con un cuchillo. Una vez ha descargado sus instintos, se horroriza de lo que ha hecho. Piensa que es cosa de los demonios que se han apoderado de su mente mientras escapa a toda prisa. Pasa mucho tiempo antes de que el hombre sienta de nuevo la llamada de Satán. Pero al año siguiente, otra vez en primavera, siente de nuevo el impulso irrefrenable. Ha tardado doce meses en despertar la sensación abominable que le empuja a romper y desgarrar, a pasar por encima de los cuerpos, a arrebatar la vida con tal de apaciguar el volcán que le nace de las entrañas. Sale a los alrededores de la gran ciudad y en un paraje solitario encuentra a otra prostituta. Más vieja y menos atractiva que la primera, pero ya eso no le importa. Con ella repite casi exactamente lo que hizo entonces. La única variante es que la segunda víctima sufre con mayor saña, si cabe, las crueles consecuencias del desaforado sadismo de su asesino y violador. Pasa el tiempo, casi un año y medio, sin que los crímenes se resuelvan ni se detenga al asesino. Tanto tiempo entre uno y otro asesinato, comparado con la frecuencia mucho más cercana de los que vienen a continuación, hace sospechar que entre ellos hubo otros que nunca se conocieron. Agosto de 1872. Los crímenes tercero y cuarto se producen de forma casi seguida, en parecidas circunstancias a los anteriores. La tercera víctima no es ya una mujer de vida airada, sino una adolescente, una chiquilla de trece años. El asesino se la encuentra en un camino, y en unos segundos decide matarla y abusar de ella. Primero la amenaza para obligarla a seguirle; cuando consigue estar suficientemente lejos del camino la estrangula, le arrebata la ropa a zarpazos y abusa de ella, causándole después horrorosas heridas.

El cuarto crimen lo comete en la persona de otra prostituta; pero ésta es joven, no como las otras. La mata y viola como hace en todos sus raptos, pero en ahora deja una huella de su creciente sadismo, al propinarle numerosas heridas con una aguja que ella llevaba en el pelo para sostener el peinado. Le clava esa aguja con saña en el pecho repetidas veces. La investigación policial logrará establecer, en la reconstrucción de los pasos del criminal, varios intentos de asesinato que no llegó a consumar. Uno fue en agosto de 1873, cuando pretendió aprovecharse de una prostituta; otro, en 1874, cuando quiso abusar de una vieja mendiga. Desde esos ataques hasta la siguiente agresión conocida pasan otros cuatro años. Al parecer, en ese tiempo el asesino enviudó por tercera vez y se volvió a casar por cuarta. No deja de extrañar lo fácilmente que murieron sus mujeres, aunque no consta que las asesinara. Es muy posible que los medios de investigación de la época no permitieran establecer la auténtica razón de la muerte de sus esposas. En noviembre de 1878 se sabe que atentó contra una anciana que consiguió salir con vida. El episodio se repite en agosto de 1879: otra mujer mayor se escapa de sus garras. Pero en septiembre se produce el quinto asesinato. Tiene como víctima a una campesina joven, alta, fuerte, que cuando es agredida por el criminal se defiende con desesperación. Por fin el hombre acaba por atravesarle el pecho de una certera puñalada; luego, una vez muerta, celebra su sádico ritual de sexo y sangre. El cadáver queda cosido a puñaladas y con el vientre abierto. El asesino huye de la escena del crimen como si finalmente se hubiera espantado de sus propios actos. Lo que hace es casi la prueba de que Satanás existe. O eso cree él. Los demonios, que no le dejan tranquilo, tan sólo dos días más tarde le hacen cometer un sexto asesinato. Se trata de otra campesina, a la que estrangula, fuerza y mutila después de muerta, desgarrándole el vientre –que es como la marca de sus asesinatos–. Su sadismo ha ido en aumento. El miedo se difunde de boca en boca por toda la Piel de Toro. ¿Es humana esa fiera desatada? El criminal resulta ser, según crónicas de la época, un "monstruo rarísimo en quien la rara anomalía de la crueldad lasciva se asocia con la no menos rara del amor a los cadáveres". El criminal, también según las crónicas, es un "macho brutal, marcado con profundos estigmas atávicos y atípicos. La frente hacía recordar, tal como la describen los que la vieron, el cráneo de Neandertal. Las mandíbulas eran enormes. El rostro presentaba grandes asimetrías". Ofrece una imagen similar a las descritas como propias del criminal nato en el libro de Lombroso L'uomo delinquente. Así fueron los crímenes del campesino Díaz de Garayo, apodado el Sacamantecas, que vivió en Álava en la segunda mitad del siglo XIX. Hombre muy primitivo, tenía la apariencia de un enorme mono. Vivía como un labrador sobrio, austero, que se dedicaba a su trabajo olvidado del mundo en las tierras de labor. Casó cuatro veces y enviudó tres. Al quedarse viudo se mostraba irritable, perezoso en sus obligaciones, violento y rijoso. Habría podido ser siempre feliz y vivir tranquilo si hubiera tenido satisfechos los instintos, como dicen que pasó durante su primer matrimonio, que le proporcionó trece años de apaciguamiento. Aquella primera hembra fue completa y suficiente para tener al hombre aplacado y al monstruo dormido. Hasta donde se sabe, su vida criminal coincide con su edad madura, los 50 años. Fue cuando se volcó su herencia genética: había nacido de una madre gravemente neurótica y alcohólica y de un padre igualmente alcohólico. Al contraer nupcias por tercera vez, con una hembra fría y distante que no le da lo que necesita, Díaz de Garayo, que tenía tan mala herencia orgánica, degeneró hasta la monstruosidad. Se cuentan seis crímenes, pero se teme que fueran muchos más. Durante el tiempo que actuó obligó a encerrarse a todas las mujeres en cien leguas a la redonda del campo alavés en que cometía sus fechorías, y aunque no se tiene constancia de que fuera un errabundo viajero que cometiera crímenes en otras regiones, el relato de sus atrocidades por medio del boca a boca sembró el miedo en todo el país. La búsqueda del asesino se hizo agobiante. Al final, tanta dedicación tuvo su fruto; dedicación... y suerte, la casualidad. Cuenta Constancio Bernaldo de Quirós, en su libro Figuras delincuentes, que al entrar a servir Díaz de Garayo temporalmente a un labrador, una niña pequeña le señaló sin haberlo visto nunca y le dijo: "¡Qué cara! Parece el Sacamantecas!". Eso hizo que la vecindad le acosara y que la autoridad acabara por detenerle e interrogarle. Con gran sorpresa, los policías descubrieron que, al poco de someterle a las preguntas de rigor, se derrumbaba y confesaba sus feroces asesinatos. Garayo fue juzgado como el diabólico "Sacamantecas" –que, dicho sea de paso, el diccionario define como criminal que despanzurra a sus víctimas–. El juicio se celebró muy poco después de la detención. Los médicos forenses, diez en total, estuvieron de acuerdo en que no se trataba de un loco, sino de un hombre capaz de decidir y de actuar con libre albedrío. Es decir, que era un pervertido consciente, plenamente responsable de sus actos. El proceso se abrevió en lo posible. Garayo fue condenado a muerte y ejecutado en el garrote vil.
|
|
| R.I.P. |
[
Wednesday
Apr 19th '06 @ 23:32
] |
Supongo que todos ustedes habrán oído hablar acerca del trágico accidente que sucedió este fín de semana en Asturias:
Un autobús lleno de jóvenes boy-scouts volcó y en el suceso perdieron la vida un niño de 9 años, otro de 15, y dos chicas, de 20 y 24... Además de esto, continúan ingresados varios chavales más, algunos en estado crítico (como el caso de una niña de 7 años).
La verdad que este tipo de cosas le hacen a uno apreciar la vida que tiene y saborear cada momento como si fuese el último... Es tremendamente fatídico algo tan horroroso como la muerte de un hijo, no me quiero ni imaginar lo que estarán pasando sus familiares en estos momentos... Niños, chavales y chavalas jóvenes, con absolutamente toda una vida por delante, con millones de cosas aún por hacer, con miles de alegrías por vivir, con miles de errores por cometer, con miles de experiencias, llantos y victorias, miles de labios que besar, en fín, con vidas enteras por vivir...
Uno se estremece al pensar en la de cosas monstruosas que están sucediendo segundo tras segundo en este mundo. La verdad que en ocasiones la indiferencia e ignorancia en la que vivimos sumidos es una clemencia otorgada, puesto que soy de la opinión de que el ser humano aún no está preparado para conocer la verdadera realidad de muchas de las cosas que suceden a diario en este grano de arena en el universo al que llamamos Planeta Tierra.
Se dice que a cada segundo que pasa, un niño muere de hambre en el mundo.
Uno
Dos
Tres
Cuatro...
¿Cuánto tiempo lleva usted leyendo esta entrada? ¿Dos minutos? Póngase a hacer cuentas...

Por no hablar de esta bola de inmundicia a la que le otorgamos el nombre de "primer mundo", en la que somos tan tremendamente civilizados que violamos a menores, distribuímos pornografía infantil por diversos medios, obligamos a niñas a ejercer la prostitución bajo amenaza de asesinar a sus familias, traficamos con órganos, robamos vidas, asesinamos a chicas con el fin de hacer vídeos snuff (en breve prometo escribir mi opinión acerca del "Fenómeno Ciudad Juarez"), violamos, asesinamos, masacramos...
Y gran parte de las víctimas son los más indefensos, como siempre: los niños.
Vale la pena aunque sea tan solo una vez al día hacer un exámen de conciencia y ser, valga la redundancia, conscientes, de la infinita suerte que tenemos al poder realizar un acto tan mundano como sentarse delante del ordenador a leer un blog de un idiota como yo.
Hay quien, por no tener, no ha tenido ni la posibilidad de llegar a los 10 años de vida...

DESCANSEN EN PAZ y mi corazón para con las víctimas del accidente de Pola de Lena y sus familiares.
|
|
| La belleza de mi Tierra |
[
Sunday
Apr 16th '06 @ 18:09
] |
Aprovechando la oportunidad que mi trabajo me da de desplazarme por Asturias, el pasado sábado, mientras estaba sentado en una terraza de Covadonga disfrutando del sol del mediodía y aspirando aire puro, me dí cuenta de lo mucho que me gusta el sitio en el que he tenido la suerte de nacer.
He visitado muchísimos sitios maravillosos de este país y me han encantado casi todos (mención especial a ciudades y pueblos como por ejemplo La Coruña, Leon, Mérida o Castellón, por señalar alguno de los tantos y tantos lugares que me han enamorado), pero Asturias para mí siempre es especial, siempre hay un motivo por el que, estando lejos, sentir añoranza de la tierra de uno. Es el único lugar del mundo al que, estando lejos, viviendo en otra ciudad, en otro país, siempre me vería necesitado de volver.
Necesito mi tierra para vivir. Sus bosques, sus ríos, su gente, sus playas, su luz, su aire, su espíritu. Necesito a mi Xana a mi lado, que me susurre cosas al oído con su acento inconfundible. Cuando paseo por parajes como este:

me siento afortunado y dichoso.
Animo a cada uno de ustedes que no conozca Asturias a que se acerque a visitarla. Disculpen la entrada un tanto carente de contenido, pero me apetecía hoy rendirle un breve homenaje a mi Madre.
Leo
|
|
| Ser padre |
[
Wednesday
Apr 12th '06 @ 00:03
] |

Cada vez con mayor frecuencia muchos de mis amigos, parejas a las que conozco y con las que tengo amistad desde hace mucho tiempo y demás, nos sorprenden con la noticia de su boda. La verdad que estos son esos pequeños detalles de la vida que le llenan a uno de alegría.
Pienso en mi vida y en el tiempo que me queda para poder hacer todas las estupideces e insensateces que semana tras semana continúo haciendo. Este año cumplo 24 años y yo, la verdad, me siento todo un chaval (qué, cojones, soy un chaval!). Imagínense esos borrachos desfasados de cincuenta años que todos vemos y en ocasiones sufrimos los fines de semana por ahí de bares. Quizás es gente que sigue eternamente viviendo en los 20 años... quizás son alcohólicos sin remedio... Pero lo que tengo claro es que espero no llegar nunca a ese tipo de situación. Verme por ahí de bares rodeado de gente que,a día de hoy, en el momento en que escribo estas líneas, aún no ha nacido.
Reflexiono acerca de la madurez y reflexiono, ya de paso, en el tema de ser padre. Un amigo mío va a tener una niña dentro de unos meses. La verdad que están encantados, sobre todo ella, su mujer, tremendamente ilusionada. La pequeña se llamará Freya, nombre de diosa nórdica, un nombre precioso. Hace unos años ni me hubiese afectado esto, pero joder, cada vez que pienso en el acto de tener un bebé, casi hasta se me saltan las lágrimas de la emoción.
Todo esto es debido a una novia que tuve hace un tiempo, que me cambió de raíz en muchísimos aspectos de mi vida, y la verdad que casi siempre para mejor. Por estar con ella comencé a mirar a los niños desde un punto de vista más tierno y cariñoso (yo, que siempre había dicho que preferíatener un chihuahua a un hijo).
La verdad que me encantaría tener un hijo. Que sea niño o niña me es indiferente, pues pienso que cada parte de la manzana tiene su propio encanto, y en el fondo no somos tan distintos. Me encantaría poder tener alguien a quien querer, alguien a quien cuidar y alguien por quien vivir. Alguien a quien tratar de inculcar lo poco que sé, y tratar de que sea una persona mucho mejor de lo que yo soy. En este mundo de locos supongo que un hijo debe de ser una especie de bendición.
Por supuesto hablo a la larga, ya que mi experiencia en la vida aún es insuficiente como para poder afrontar con mi pareja algo de tanto calibre y no cagarla estrepitosamente... Quizás no sabemos apreciar lo que es ser papá o mamá en sí, el amor que los nuestros han depositado en nosotros y tampoco que, usted mismo o misma, que está leyendo esto delante del ordenador, fue un día solamente una idea que llenó de ilusión a sus padres, que le llevaron con esperanza 9 meses en su interior y que iluminó su mundo con su venida al mismo...
En fín, ¿qué cosas, verdad? Quizá lo mejor ahora sea tomarse una cerveza.
Cheers.
Leo.
|
|
| Leo y el fantasma de la escalera |
[
Monday
Apr 10th '06 @ 17:26
] |
El mundo de lo paranormal es algo que desde siempre me ha atraído mucho. Soy por naturaleza incrédulo, y la verdad hasta el día de hoy aún no he conseguido encontrar algo que realmente me haga "creer" en otras presencias extrasensoriales que compartan plano de existencia con nosotros.
Sin embargo, hoy relataré una historia bastante curiosa que nos sucedió a dos amigos y a mí hace ya bastantes años.
Era una tarde de verano y volvíamos de ver una película en el cine cuando aún era de día. Estábamos sentados en las escaleras de mi portal comiendo pipas, tostándonos bajo el sol veraniego de las 7 de la tarde, cuando decidimos ir a comprar algo a un kiosko cercano. Yendo hacia allí, uno de mis amigos y yo le gastamos una broma al otro echando a correr cuando giramos una esquina, y dejándole solo. Típicas bobadas de críos, vamos.
Al volver mi amigo y yo al portal, entramos y nos sentamos en las escaleras de dentro. De pronto, y aquí empieza la historia propiamente dicha, escuchamos unas pisadas que descendían del edificio, escaleras abajo. Mi amigo y yo en acto reflejo nos apartamos para dejar pasar a quien quiera que estuviese descendiendo por las escaleras, pero las pisadas cesaron.
"Bueno, será alguien que se ha metido en algún piso".
Pero al cabo de dos minutos, las pisadas volvieron a sonar. Y también súbitamente cesaron. En este punto mi amigo y yo estábamos convencidos de que era una broma de nuestro otro amigo, el que habíamos dejado solo yendo al kiosko. Pero cuál fue nuestra sorpresa al ver a nuestro amigo que venía hacia el portal y llamaba a la puerta todo mosqueado: "eeeeh cabroneeees ya os valeeeeee". De nuevo sonaron las pisadas y ya un tanto acojonados, salímos fuera del edificio.
Tras reunirnos los tres de nuevo y poner a nuestro amigo al tanto de lo que pasaba, decidimos entrar de nuevo. Las pisadas sonaban indistintamente más lejanas y más cercanas, a veces más rápidas, a veces más lentas, otras veces duraban 3 o 4 segundos, en otras ocasiones las oíamos descender pisos y pisos para desvanecerse misteriosamente...
Lo más curioso es que, durante todo este tiempo, gente subía y bajaba por las escaleras tan tranquilamente, y nadie parecía haber visto nada extraño.
Las botas parecían pesadas, antiguas, no unas botas de tacón, sino el tipo de botas que se usan para ir a hacer rutas de montaña. Además, de vez en cuando las pisadas parecían estar justo a escasos metros de nosotros, justo a punto de dar la vuelta por el huevo de las escaleras y salir al portal, de golpe se desvanecían, y minutos más tarde las volvíamos a oír en la lejanía, como si estuviesen por el piso 4º o 5º.
Armados de valor, decidimos finalmente salir de dudas. Mi edificio tiene 6 plantas. Yo vivo en la número 5. Uno de mis amigos subiría hasta la 5ª planta en ascensor, hasta mi piso, y desde ahí comenzaría a descender por las escaleras, mientras que otro comenzaría a ascender por las escaleras desde el portal, para así encontrarse ambos en la mitad del edificio. Mientras tanto, el tercero, se quedaría en el portal guardando que nadie escapase.
Sorteamos y a mí me tocó subir desde el portal. Comencé la ascensión con el corazón en un puño tras cada tramo de escaleras... Primer piso... Segundo piso... En el tercer piso me encontré con mi amigo, que venía descendiendo y no había visto nada extraño. Yo tampoco.
Cogimos el ascensor y bajamos al portal. Nadie había salido ni entrado...

Y en este momento, como si de una película de estas de terros asiático se tratase, oímos, escaleras arriba, de nuevo las pisadas ya familiares.
Decidimos entonces subir en ascensor los tres juntos hasta el sexto piso (el piso inexplorado aún). Mi ascensor tiene dos puertas, una automática y una manual. En el momento de llegar al sexto piso, se abrió la puerta automática, y, a través del cristal de la puerta manual, observamos que no se veía nada, había una especie de gran sombra que lo tapaba todo, como si alguien enorme estuviese ahí, justo al otro lado de la puerta.
Sobra decir que casi nos morimos de miedo. Sin abrir la puerta manual, apretamos a toda prisa el botón de descender, bajamos hasta mi piso y entramos en mi casa con los vellos de punta y el corazón latiendo a mil revoluciones.
Habían pasado ya cosa de 2 horas desde el primer sonido en el portal, y ahí estábamos. Oíamos pisadas, y a pesar de que mirando por la mirilla no veíamos a nadie, las botas ahí seguían "clong clong".
Pasado un tiempo, a eso de las 10 de la noche, mis amigos se marcharon para su casa: saliendo a toda prisa de la mía, se metieron en el ascensor y se fueron. Al minuto de despedirme de ellos, alguien llamó al timbre de abajo del portal: Eran mis amigos, diciéndome, "Ten cuidado, que hemos escuchado las pisadas de la que salíamos del portal y se oían yendo escaleras arriba y corriendo".
Casi me quedo pálido.
Puse a toda leche la cadena de música y me encerré en la habitación hasta que llegaron mis padres a casa. Les conté lo sucedido a grandes rasgos y para variar, no me dieron ningún crédito (tambien esto pasa en las películas, yo era un niño y a los niños no se les cree)... "Será gente que anda gastando bromas" etc etc en fín, padres...
Aún recuerdo la noche que pasé muerto de miedo, esperando volver a oír esas pisadas en el pasillo de mi casa, o alguna situación similar... Sin embargo nada sucedió. El día siguiente amaneció como un día cualquiera y las pisadas jamás volvieron a oírse, y han pasado ya más de 10 años...
Este es el misterio del "fantasma"? de mi escalera. Si alguien ha vivido una experiencia similar anímense y compártanla!!! Fantasmaleo.
|
|
| navigation |
| [ |
viewing |
| |
most recent entries |
] |
| [ |
go |
| |
earlier |
] |
|
|
|
|